CONCLUSIONES DE CHILLAN, 2007
Se reconoce la necesidad de contar con mayor información epidemiológica y farmacoeconómica para el grupo de población de mujeres que denominamos posmenopáusicas y climatéricas, que abarca desde la perimenopausia hasta la senectud, que permitan abordar adecuadamente sus problemas de salud.
Forman parte de sus cuidados una serie de medidas preventivas que se aplican desde mucho antes, incluso la adolescencia y después por el resto de la vida.
El período posreproductivo es complejo e influido por múltiples interacciones genéticas, sociales, ambientales, nutricionales, farmacológicas e higiénicas, que hacen necesario adoptar un enfoque clínico individualizado para cada paciente o subgrupos de ellos.
Existe morbilidad y mortalidad por problemas específicos asociados con la pre menopausia y la transición a la menopausia, tales como trastornos ginecológicos y psicosociales, y otros característicos de la posmenopausia que tienen relación con riesgos cardiovasculares, invalidez y fracturas.
Los cuidados requieren de un enfoque holístico con el foco puesto en la calidad de vida, a la vez que en medidas preventivas y curativas, susceptibles de ser aplicadas en conjunto y con efectos a largo plazo.
Reconocemos a la calidad de vida como un amplio concepto humano de hecho y de derecho, e involucra la conservación de las aptitudes para la autorrealización de cada persona.
Existen suficientes recursos humanos, físicos y también farmacológicos accesibles, de probada eficacia para tratar y prevenir gran parte de los problemas asociados al climaterio, lo que incluye una decantada información con respecto a las terapias hormonales.
Se precisa de capacitación de los profesionales para la correcta administración de las diversas opciones preventivas y terapéuticas, y su actualización programada.
El continuo progreso en el área obliga a estar atento a diversa novedades desde todas las áreas, especialmente científica y social, invirtiendo recursos humanos y materiales para adaptar oportunamente los beneficios del avance a favor de la mujer climatérica.
Creemos que cabe al Ministerio de Salud asumir un rol activo en la planificación de las acciones de salud destinadas a este grupo, llenando el vacío existente entre los programas materno infantil y de la senescencia y de facilitador hacia las múltiples organizaciones científicas, universitarias y comunitarias dedicadas al tema.¨