Comentario
Antecedentes
Este trabajo forma parte de una trilogía de análisis epidemiológicos que tratan de saber si cambió la incidencia de cáncer de mama después del estudio WHI. El primero de ellos fue liberado por autores participantes del WHI en el mismo estilo de las series previas, incompleto y con escándalo periodístico. En 1998 se había iniciado un descenso en incidencia de Ca de mama de -1% por año, justo en el período de mayor prescripción de hormonas en la historia, y a partir de 2003 se habría observado una caída mas acentuada de -7%, (-5,5% cánceres in situ y -7,3% cánceres malignos). Mas aún, el segundo semestre de 2002 la incidencia cayó -1% y el primer semestre de 2003 cambió en -6% y -9% el segundo semestre, comparado con las tasas de 2000/2001. Era evidente que no se podía atribuir a la masiva suspensión de las terapias hormonales una supuesta reducción de las tasas observada el mismo año o antes, ya que el mero sentido común indica que la relación causa efecto debía tardar algunos años a lo menos.
La suma de la evidencia acumulada muestra que el estrógeno conjugado no produce aumento significativo de incidencia de cáncer de mama hasta los 15 años de uso y entre los 15 y 20 aparece tendencia al aumento de cáncer tubular ER+, más diferenciado, de mejor pronóstico y menor mortalidad. De acuerdo al WHI y al estudio de las enfermeras, el uso de estrógeno conjugado aumenta la incidencia de cáncer de mama a partir del cuarto o quinto año de uso cuando va asociado a medroxiprogesterona, pero la tendencia es hacia la protección o neutra cuando el estrógeno se usa sin oposición progestínica en histerectomizadas. Los estudios europeos EPIC y MISSION corroboraron lo anterior, agregando que el riesgo atribuible a las progestinas es diferente según su tipo; afectaría a medroxiprogestrona y 19-Norderivados pero no a Progesterona Micronizada similar a la hormona humana. Conociendo estos datos, ¿Cómo podría un cambio en la tendencia de prescripción modificar la incidencia en pocos meses?
Contribución de Jemal et al.
Jemal et al. consideran plausible que la supresión de una terapia hormonal pudiera detener el crecimiento de tumores en curso, cuando estos son estrógenodependientes, y expresarse como una caída relativamente rápida en las tasas de detección, pero esta hipótesis no explica los cambios observados antes de julio del 2002.
Otros críticos del trabajo de los investigadores WHI, señalaron que además de no haber transcurrido tiempo suficiente, aparecía un sesgo por disminución en la demanda de mamografías que se percibían como menos necesarias debido a la detención de muchos tratamientos hormonales, los cuales servían de incentivo para el examen. La International Menopause Society expuso su postura crítica con enfoque similar; está disponible en http://www.climaterio.cl/IMSTrad.html
El análisis de Jemal et al. va mas allá: analizando la misma base de datos estudiada por el grupo del MD Anderson, NCI y UCLA, ligado al estudio WHI, demuestra que la baja en la detección de cánceres se inicia mucho antes del impacto WHI, en 1999.
No encuentran cambios en las tasas de enfermedad in situ hasta 2003 ni tampoco para cánceres avanzados o de mayor tamaño. El cambio mas importante consiste en una disminución de tumores positivos para receptores de estrógenos (ER+) pequeños y localizados, de 2 cm o menos, en pacientes de 50 a 69 años de edad. La verdadera magnitud del cambio es algún valor comprendido en el intervalo -0.2% a -7.8% por año desde 2002 hasta 2003 en tumores pequeños y entre -1.2% y -5.0% por año desde 1999 hasta 2003, en enfermedad localizada.
Los autores relacionan datos de prevalencia de uso de mamografías provenientes del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Estados Unidos, que indican que entre los años 1999 y 2003 la cobertura de mamografías fue alta, situándose en una tasa del 70 % de las mujeres mayores de 40 años, alcanzando un "Plateau". Esta situación trae un efecto sobre la incidencia: reduce la omisión de aquellos tipos de tumor, cuyo diagnóstico es más eficiente mediante mamografías, que son precisamente los menores de 2 cm, de modo que parte de la reducción en la pesquisa se puede explicar por la disminución de casos ocultos o no encontrados, comparados con épocas anteriores cuando la cobertura de mamografías era menor.
La disminución debe ser analizada por grupo de edad como se muestra en el gráfico que hemos modificado con respecto al original respetando las proporciones gráficas. La tendencia a la baja se inicia en 1998 excepto en el quinquenio de 70 a 75 años que tarda un año más. Entre 2002 y 2003 ocurre efectivamente una baja más acentuada en el grupo de 55 a 70 años. Este grupo es el de mas alto riesgo por edad, y es el mas dependiente de la sensibilidad de la mamografía como método de pesquisa, por lo tanto es el mas afectado por el efecto "plateau" previo a 2002 y por la posterior disminución en la realización de mamografías mas la eventual detención de progreso de posibles tumores estrógenodependientes que hasta entonces no han sido descubiertos.
Conclusiones:
La disminución de la incidencia de cáncer de mamase inicia 3 o mas años antes de conocerse el resultados del estudio WHI y coincidendo con el período de mas alta prescripción de hormonas en la historia.
La disminución es estadísticamente significativa. Puede haber influido el haber alcanzado una tasa estable y elevada en la cobertura de mamografías en ese período.
La detección de cáncer de mama baja mas después del WHI, pero tiene tres explicaciones posibles, todas relacionadas con la menor cobertura de mamografías y con la posible disminución de sensibilidad de este medio diagnóstico cuando los tumores pequeños no crecen lo suficiente como para ser detectados, que podría ser una consecuencia plausiblemente precoz de la supresión de TH en una población suficientemente grande.
Pronto veremos una nueva polémica: nuevas estadísticas están mostrando un aumento de la mortalidad y en la incidencia de cáncer de mama en los últimos años, 4 o 5 años después del WHI, justo cuando se ha llegado a la tasa de uso de estrógenos mas baja de la última década. n
Dr. Sergio Brantes